Qué es VeriFactu, explicado sin jerga
VeriFactu no es un programa ni una plataforma de Hacienda. Es un conjunto de requisitos que debe cumplir el software con el que facturas.
El problema que viene a resolver
Durante años ha existido el llamado software de doble uso: programas de facturación que permitían emitir una factura y luego borrarla, o modificarla, o llevar dos contabilidades. La Ley Antifraude prohibió eso, y el RD 1007/2023 definió técnicamente qué tiene que hacer un programa para que emitir una factura sea un acto irreversible.
Las tres piezas
1. El registro de facturación
Cada vez que emites una factura, el sistema genera un registro con sus datos esenciales: quién emite, número, fecha, tipo, cuota e importe. Ese registro no se puede modificar ni borrar. Si te has equivocado, emites una rectificativa; si hay que anular, se genera un registro de anulación. Nunca se toca lo anterior.
2. La huella encadenada
Aquí está lo ingenioso. Cada registro incluye una huella (un SHA-256) calculada sobre sus propios datos más la huella del registro anterior.
Factura 1 → huella A
Factura 2 → huella B (calculada usando A)
Factura 3 → huella C (calculada usando B)
El efecto: si alguien altera o elimina la factura 2, la huella de la 3 deja de cuadrar y toda la cadena a partir de ahí queda delatada. No hace falta que Hacienda vigile nada — la manipulación se detecta sola.
3. El QR
La factura lleva impreso un código QR que apunta a un validador de la AEAT. Quien la recibe puede escanearlo y comprobar que esa factura existe y está declarada. Es la parte visible del sistema, y la que convierte al cliente en verificador.
Las dos modalidades
El reglamento deja elegir:
- VERI*FACTU: remites cada registro a la AEAT según lo generas. A cambio, los requisitos de conservación son más suaves y la factura lleva la leyenda «VERI*FACTU».
- No verificable: no remites nada, pero asumes requisitos técnicos de integridad y conservación bastante más duros, incluidas la firma electrónica de cada registro y el registro de eventos del sistema.
Para casi todo el mundo, VERI*FACTU es la opción sensata: enviar es más fácil que custodiar.
¿A quién obliga?
A quien emite facturas y está sujeto a la normativa española, con las excepciones de quienes ya están en otros regímenes de suministro de información. Las fechas vigentes son 1 de enero de 2027 para sociedades y 1 de julio de 2027 para el resto. Lo desarrollamos en el calendario.
Qué cambia para ti si facturas
Si usas un programa que cumple: prácticamente nada. Facturas igual, la factura sale con un QR y el registro se envía solo.
Lo que sí cambia son los hábitos: ya no se puede borrar una factura. Ni renumerar, ni «arreglar» un número saltado, ni editar el importe después de emitirla. Todo eso se resuelve ahora con rectificativas y anulaciones, que dejan rastro.
Qué cambia si fabricas software
Bastante más. Necesitas generar los registros, calcular las huellas con el formato exacto de la AEAT, montar el XML contra sus esquemas, remitirlo por un canal autenticado con certificado electrónico, gestionar reintentos y control de flujo, y presentar tu declaración responsable.
Si además decides operar en modalidad NO VERI*FACTU, súmale dos subsistemas completos que en VERI*FACTU no hacen falta: la firma electrónica de cada registro y el registro de eventos del sistema. La comparativa completa.
Y sobre todo: necesitas haberte comido los rechazos. Contamos los nuestros en los seis rechazos de la AEAT.