Qué puede comprobar realmente quien escanea tu factura
El QR promete verificación. Conviene saber exactamente qué verifica y qué no, para no prometer de más.
Lo que sí comprueba
Quien escanea el QR llega al validador de la AEAT, que busca esa combinación de NIF, número, fecha e importe entre los registros remitidos. Si la encuentra, confirma que esa factura fue declarada.
Eso responde a la pregunta que importa: ¿existe esta factura en Hacienda o me la acaban de inventar?
Lo que no comprueba
Conviene ser preciso, porque aquí se exagera mucho:
- No valida que el servicio se prestara ni que la mercancía se entregara.
- No muestra el desglose ni el detalle de las líneas.
- No dice nada sobre si está pagada.
- No sustituye a la factura como documento: el PDF sigue siendo la factura.
La verificación fuerte es la cadena, no el QR
El QR es la comprobación cómoda, la que hace una persona con el móvil. La comprobación seria es otra: la huella encadenada.
Como cada registro incorpora la huella del anterior, alterar o eliminar una factura del pasado rompe todas las huellas posteriores. Ante una inspección, esa cadena es la evidencia real de que el histórico no se ha tocado.
El QR demuestra que esta factura existe. La cadena demuestra que ninguna factura ha desaparecido.
El registro de eventos (y por qué quizá no te toca)
Hay una tercera capa de la que se habla poco y que casi todo el mundo cuenta mal: el registro de eventos del propio sistema — arranques, cambios de configuración, incidencias, exportaciones.
Sirve para demostrar que el sistema ha funcionado con normalidad y que nadie ha manipulado su configuración. Y es un requisito de los sistemas NO VERI*FACTU, no una obligación general.
La lógica es la que gobierna todo el reglamento: un sistema que no remite tiene que poder demostrar por sus propios medios que nadie ha tocado nada, y para eso necesita firmar cada registro y llevar el registro de eventos. Un sistema que remite ya le ha dado a la AEAT la copia, así que no necesita ninguna de las dos cosas. La tabla completa de qué exige cada modalidad.
Qué conservar tú
Aunque remitas todo a la AEAT, conserva de tu lado:
- La cadena de entrada con la que calculaste cada huella. Es lo único que permite reverificar una huella años después.
- El sello temporal exacto que usaste (con huso horario).
- El CSV que devuelve Hacienda al aceptar el registro.
- El XML remitido, tal cual salió.
Sin el primero, una huella es un número que no puedes justificar.